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Los héroes del Orzán

por | 01 / Ene / 2020

En la madrugada del 27 de enero de 2012 tres agentes del Cuerpo Nacional de Policía y un estudiante eslovaco perdieron la vida en la playa coruñesa del Orzán. Los policías se lanzaron al agua para rescatar al joven, que había sido arrastrado por el mar.


 

Rodrigo Maseda, José Antonio Villamor y Javier López son recordados, con una mezcla de orgullo y tristeza, como los “héroes del Orzán”. El 27 de enero de 2012 en una fría y oscura madrugada, estos tres funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía se lanzaron sin dudarlo a un mar embravecido en la playa coruñesa del Orzán para rescatar a un joven estudiante extranjero que se estaba ahogando.

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En la zona se había decretado la alerta naranja y el riesgo que los agentes asumían si se introducían en el agua era evidente, dadas las condiciones climatológicas, la falta de medios materiales y la escasa visibilidad. Pero su condición no les permitía quedarse en la orilla mientras el mar se tragaba a un chico de poco más de veinte años. Así que con más fe que posibilidades de éxito se lanzaron al agua, pero el mar fue cruel y engulló al joven eslovaco Tomas Velicky y a sus tres valientes rescatadores.

El cuerpo sin vida de Javier fue localizado sobre las 09 de la mañana, augurando el mismo trágico final para sus compañeros y para el estudiante. El dolor y la agonía de las familias se amplificaba a medida que pasaban las horas y los días. No fue hasta el 2 de febrero, seis días más tarde de la tragedia, cuando el mar decidió devolver los restos mortales de José Antonio y Rodrigo. El cuerpo de Tomas Velicky tardó otras tres semanas más en emerger y ser recuperado.

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Dispositivo de búsqueda que se estableció en la playa del Orzán momentos después de la tragedia

En noviembre de 2019, casi 8 años después del trágico suceso, el caprichoso mar decidió devolver a tierra la placa y el carnet profesional de Javier López. Una mujer que paseaba con su perro por la playa de Riazor encontró una pequeña cartera negra de cuero. Al abrirla observó lo que parecía una placa de policía corroída por los efectos del salitre, y un carnet que no dejaba lugar a la duda. En él se conservaba nítida la fotografía de Javier y su número de agente. La mujer hizo entrega del hallazgo a la policía que, a su vez, dio conocimiento a los familiares. Éstos, en un gesto de enorme generosidad, decidieron donar un efecto tan personal al Museo de la Policía que se encuentra ubicado en la comisaría de Lonzas.

Como recuerdo y tributo a los tres valientes servidores se ubicó un monumento en el lugar de los hechos dedicado a su memoria y un año después se colocó una réplica del mismo en el complejo policial de Canillas, en Madrid. La Banda Municipal de La Coruña también les dedicó una obra musical titulada “Os héroes do Orzán”. El consistorio coruñés, también hace un guiño cada Navidad a los agentes en el belén municipal, colocando en él tres estrellas en el cielo que representan a los tres policías caídos.

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Monumento ubicado en La Coruña en memoria de los agentes fallecidos

NOTA:  La muerte de un compañero siempre es dolorosa. Primero, por pura humanidad, y segundo, porque sabes que en ese lugar y situación pudiste estar tú mismo. Por eso, cuando ocurrió esta tragedia, escribí a modo de desahogo una carta dirigida a estos tres valientes compañeros y la publiqué en 091.blogspot.com, un proyecto que no cristalizó, pero que podría decirse que fue el germen de lo que hoy es “Bitácora del crimen”.

La difusión de aquella carta fue tan espectacular como inesperada para mí. Se compartió por redes, foros, blogs… incluso se utilizaron fragmentos en vídeos y actos de homenaje. Gracias a ello sé que aquellas palabras llegaron a algunos de sus familiares y es algo de lo que no puedo evitar sentirme orgulloso. Por eso he querido recuperar aquellas líneas, renovarlas mínimamente y volver a recordar con ellas, de forma más que merecida, a los héroes del Orzán.

CARTA PARA RODRIGO, JOSÉ ANTONIO Y JAVIER:

SIEMPRE EN NUESTRO RECUERDO

Queridos compañeros:

Y me dirijo a vosotros en presente, porque vuestro ejemplo os mantendrá siempre vivos en nuestro recuerdo. Vestimos un uniforme compuesto de la tela más simple y el escudo más glorioso. Ese escudo que un buen día muchos soñamos con portar en nuestro pecho. Después de esfuerzos, sacrificios y nervios, algunos privilegiados pudimos conseguirlo. Entre nosotros nos llamamos “compañeros”.

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El mar devolvió a tierra casi 8 años después la placa y el carnet profesional de Javier López. La fotografía, que se conservaba perfectamente nítida, y su número de agente no dejaban lugar a la duda

Todos los que durante estos años llegamos en una fría mañana a la Academia de Ávila fuimos recibidos en la puerta por cuatro palabras: servicio, dignidad, entrega y lealtad. ¿Sólo palabras? Ayer demostrasteis que no, que son algo más que un lema y que calan hondo en la mente y el alma de los que entendemos esta profesión como algo más que un sueldo a final de mes.

En esta empresa nuestra en la que se pueden desempeñar tantas y tantas funciones, vosotros realizabais hasta ayer (hoy hacéis la función de Ángeles Custodios) la que para mí y para muchos es la más bonita, difícil e incomprendida: estar a pie de calle atendiendo al ciudadano allá donde lo requiere. Haciendo de todo, desde lo más sencillo a lo más complejo, y todo bien. Truncar robos, disolver peleas, consolar a familiares de fallecidos, indicar calles, auxiliar a accidentados, incautar droga… ¡Y SALVAR VIDAS! Y todo ello, tomando decisiones críticas en décimas de segundo.

El padre de Tomas Velicky mostrando una foto de su hijo. Nunca llegó a aclararse si el joven se bañaba de forma imprudente en el mar tras una noche de fiesta o si fue arrastrado accidentalmente al acercarse a la orilla

Ayer, como tantas otras veces, atendisteis un aviso. Llegasteis al lugar y os visteis obligados a tomar una decisión: había que actuar, no había tiempo. Daban igual las circunstancias, el por qué ese chico estaba en el agua, si era un imprudente o víctima de un accidente fortuito. Esa no era la cuestión. Había que sacarlo de allí, arrebatárselo al mar embravecido que mostraba su peor cara y amenazaba con devorar su vida.

Sabedores de lo arduo de la tarea y de que el buen fin de la misma sólo podía lograrse en equipo, llevasteis la palabra “compañeros” a su máxima expresión. Sumasteis las fuerzas de vuestros brazos, os lanzasteis al agua y construisteis una cadena. Pero el mar, dolido en su orgullo, fue cruel y quiso vengarse de quienes tuvieron la osadía de plantarle cara. Lanzó contra vosotros la más brava de sus olas, os arrastró y se dio por vencedor, vanagloriándose de su victoria a pesar de conseguirla en una lucha desigual.

Podía pasar, vosotros lo sabíais. A pesar de ello no dudasteis en actuar y pelear. Otros hubieran visto morir a aquel joven antes que aventurarse, pero vosotros… VOSOTROS SOIS POLICÍAS. Cumplisteis con vuestra obligación y cometido hasta sus últimas consecuencias, sin esperar recompensas ni nada a cambio. Porque un policía sólo debe hacer lo correcto. E intentar salvar aquella vida lo era, aunque el precio fuese la vuestra propia. Y si había que morir, ¿podía ser de una forma mejor? Juntos y hermanados, simbolizando la unión hasta en el momento de caer, porque nunca dejaríais solo a un compañero.

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Réplica del momumento a los héroes del Orzán ubicado en el complejo policial de Canillas (Madrid)

Perdonadme porque no pueda llorar, porque más aún que la enorme tristeza por vuestra pérdida, me pesa la alegría por la tremenda lección de sacrificio y humanidad que nos habéis dado. ¡Gracias! Por enaltecer el nombre y la imagen de esta profesión a la que tantos queremos tanto, por ser mis compañeros, y porque vuestro ejemplo y espíritu perdurará en tantos otros policías que velarán por mí y por los míos. Vayan para vosotros y vuestras familias mi abrazo y mi cariño.

Javi Guerrero (Salamanca). Crecí en el barrio de Pizarrales, lugar de nacimiento de un famoso delincuente: «el Lute». Pero yo elegí el otro bando. Por eso hoy escribo, sin pretensiones de fama ni fortuna, pero con conocimiento de causa, sobre el bien y el mal, sobre policías y ladrones, sobre criminología y criminales… ¡Te agradezco mucho tu visita y tu lectura!

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